miércoles, 21 de octubre de 2009

Abstract de la Ponencia de Jocelyn Martínez

LA IRONÍA COMO RECURSO POÉTICO-RETÓRICO EN TRES POEMAS DEL MOVIMIENTO DEL 1968
El año de 1968 dejó como legado medallas olímpicas, pliegos petitorios, estudiantes furiosos, ciudadanos muertos y escritores indignados. Se escribieron cuentos, crónicas, guiones, obras teatrales, memorias dolorosas y poemas patéticos. Entre los poetas que contribuyeron con su obra se encuentran Eduardo Lizalde, Jaime Sabines, Rosario Castellanos, Juan Bañuelos, Rubén Bonifaz Nuño, Gabriel Zaid, entre otros.
Algunos de los poemas fusionan eros y tánatos al mostrar como personajes poéticos a jóvenes parejas acribilladas el 2 de octubre entre el temor y las caricias, tal es el caso de Héctor Manjarrez y de Elsa Cross.
Asimismo, aparecen aquellos que encuentran correspondencias entre la matanza de los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas frente a sacrificios ancestrales o a batallas prehispánicas como en el caso de Octavio Paz, Juan Bañuelos, José Carlos Becerra y José Emilio Pacheco.
Aunque algunos de los poemas son perfectamente claros y en ellos se nota la nula intención de ocultar la postura; en otros se hace uso de la ironía como recurso retórico que en una primera instancia disimula y posteriormente lleva a la burla, a la conmoción y al desconcierto. Tal es el caso de tres poemas específicamente: “Tlatelolco, 68” de Jaime Sabines, “Oh, César” de Eduardo Lizalde y “Lectura de Shakespeare (soneto 66)” de Gabriel Zaid.
Ironía es el hecho de “decir algo de tal manera que se entienda de forma distinta a la que las palabras primeras parecen indicar.” En el caso de estos tres poemas la ironía aparece mediante distintos recursos que van desde marcas como el uso de guiones largos, paréntesis, comillas y signos de admiración, hasta interrogaciones retóricas, adjetivos, frases, paradojas y oxímoron.

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